En el verano de 1936, durante la Segunda República Española, Barcelona se disponía a organizar otro gran evento internacional: las Olimpíadas Populares. Para ello, construyó el Estadio Olímpico y acondicionó la montaña de Montjuic. Sin embargo, pese a que todo estaba preparado, los Juegos no se pudieron celebrar, ya que en el mes de julio el ejército inició su golpe militar contra la II República, dando origen a la Guerra Civil.
En Barcelona se vivió un proceso revolucionario mediante el cual gran parte de las empresas y servicios fueron colectivizados por sindicatos como la CNT y la UGT. La autoridad del Gobierno de la República y la Generalidad de Cataluña era teórica, controlando de forma efectiva las calles los anarquistas. A partir de los Sucesos de Mayo, la influencia de los anarquistas decreció.
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