lunes, 30 de marzo de 2009

1976-1992: De la llegada de la Democracia a los Juegos Olímpicos [editar]


Desde finales de los años 70, una vez recuperada la democracia en España, las instituciones catalanas, y las entidades socioculturales, recuperaron la libertad. Barcelona inició un nuevo desarrollo cultural y urbanístico que la ha convertido en la ciudad atractiva que es en la actualidad. En ello tuvo mucho que ver la designación de Barcelona, en 1986, como ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

1936-1939: Guerra Civil

En el verano de 1936, durante la Segunda República Española, Barcelona se disponía a organizar otro gran evento internacional: las Olimpíadas Populares. Para ello, construyó el Estadio Olímpico y acondicionó la montaña de Montjuic. Sin embargo, pese a que todo estaba preparado, los Juegos no se pudieron celebrar, ya que en el mes de julio el ejército inició su golpe militar contra la II República, dando origen a la Guerra Civil.
En Barcelona se vivió un proceso revolucionario mediante el cual gran parte de las empresas y servicios fueron colectivizados por sindicatos como la CNT y la UGT. La autoridad del Gobierno de la República y la Generalidad de Cataluña era teórica, controlando de forma efectiva las calles los anarquistas. A partir de los Sucesos de Mayo, la influencia de los anarquistas decreció.

LEYENDAS

La de origen romano atribuye la fundación a Hércules (Heracles en su versión griega), 400 años antes de la fundación de Roma. En esa versión, Hércules, tras el cuarto trabajo, se une a los argonautas liderados por Jasón a la búsqueda del vellocino de oro, cruzando el Mediterráneo mediante nueve navíos. Una tormenta dispersa la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguen reagruparse todas excepto una nave. Jasón encarga a Hércules la búsqueda del noveno navío. Encontró el naufragio de la Barca Nona (novena) junto a una suave colina (Montjuïc). A los tripulantes les agradó tanto el lugar que con la ayuda de Hércules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de la Barca Nona, Barcanona. Esta historia representa una variación del mito original en el que el vellocino se encontraba en la Cólquida, un territorio situado en el Cáucaso y actualmente parte de Georgia. Acorde a la adaptación mitológica romana de Heracles a Hércules, se relocalizan los hechos a la vertiente occidental del Mediterráneo.
La leyenda del origen cartaginés otorga a Amílcar Barca, padre de Aníbal, la fundación de la ciudad, hacia el 230 a. C. con el nombre de Barkenon, Barcelino o Barci Nova en relación a su linaje. Esta etimología también es referida a menudo respecto a Aníbal Barca. Otra versión relaciona ambas leyendas mediante una fundación de Hércules y una reconstrucción posterior por parte de Amílcar.

HISTORIA DE LA CIUDAD

Los orígenes de la ciudad de Barcelona son confusos. Antes de la conquista romana de la península Ibérica, el área del llano de Barcelona y áreas colindantes conserva restos de finales del neolítico y principios del calcolítico. Posteriormente se desarrolló la cultura de los layetanos, un pueblo íbero. Se tiene constancia dos poblaciones vecinas, Barkeno, situada sobre el monte Táber, (Ciutat Vella) y Laie (o Laiesken), cuya localización se cree en las faldas de la montaña de Montjuïc (siglos III y II a. C.), con cierta actividad comercial. Al parecer también hubo un pequeño establecimiento griego, de nombre Kallipolis (Καλιπολις) aunque no está clara su localización.